Para terminar con el veto de Huawei, China podría estar usando la producción de tierras raras para presionar a Estados Unidos y que cese las hostilidades.

La llegada a la presidencia de Estados Unidos de Donald Trump está generando incomodidad a nivel mundial, como mínimo. Empezó enfrentándose a México, amenazando a Corea del Norte y ahora ha iniciado una guerra comercial con China. Atacar a Huawei y vetarla podría terminar saliendo muy caro a Trump, al que se le están revolviendo las empresas estadounidenses. Nike, Adidas, Convers y casi 160 marcas más de calzado han dicho que esta guerra comercial la pagaran los usuarios. China ha decidido revolverse y atacar y para ello lo ha hecho con un elemento fundamental en la electrónica: las tierras raras.

China usa las tierras raras para lanzar un contragolpe a Estados Unidos por el veto a Huawei

Hace unos días Trump concedió un aplazamiento al veto de 90 días. Cuando se anunció este tiempo de gracia, se dijo que era por las presiones chinas. Para presionar, parece que se amenazo con dejar de importar tierras raras como europio, gadolinio y neodimio. Con suerte te sonara el neodimio, por ser imanes altamente potentes. Estos elementos son fundamentales para fabricar panales fotovoltaicos, para la energía eólica y para los smartphones. Se denominan así porque este tipo de materiales suponen solo el 0.02% de toda la corteza terrestre.

Unos materiales muy importantes y que pueden suponer un arma muy importante en esta guerra. Disponer de reservas de estos materiales es fundamental para poder seguir construyendo productos. Actualmente los países con tierras raras son Brasil, India, Sudáfrica, China, Canadá, Australia y Estados Unidos. El mayor producto en la actualidad es China, quien puede producir entre el 80-95 por ciento de la totalidad de los materiales mencionados.

El gobierno chino además cuenta con una licitación de explotación en Kvanefjekd, Groenlandia, que sería el segundo cumulo a nivel mundial. Podría darse el caso que la guerra comercial entre China y Estados Unidos termina rigiéndose por estos materiales. Si China le cierra el grifo a Estados Unidos, quienes lo pasarían mal serian las empresas estadounidenses, y todo por el veto a Huawei.

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