Amazon tiene un problema importante con su sistema de análisis y posicionamiento de productos. Esto es algo de dominio público. Desde hace tiempo la compañía hace lo que puede para lidiar con las ventas promocionadas, artículos ofrecidos de forma gratuita a través de canales no oficiales a cambio de puntuaciones positivas, pero la compañía está lidiando ahora con un asunto potencialmente más grave: la venta de datos de sus clientes por parte de empleados.

De acuerdo con The Wall Street Journal (registro obligatorio), Amazon está investigando esta práctica eminentemente centrada en China, donde cada vez hay más vendedores independientes registrados. Según el relato, empleados de la compañía, a través de intermediarios, ofrecerían información detallada sobre ventas e incluso direcciones de correo electrónico para mejorar el posicionamiento de sus productos o enmendar valoraciones negativas.

Al parecer Amazon habría detectado varios incidentes de este tipo. Se desconocen los países afectados (la división china sería aparentemente la más vulnerable, en parte, explica el diario, por sus bajos salarios), pero al menos varios empleados de Estados Unidos también habrían participado en la venta de datos. Dependiendo del tipo de información, los implicados cobrarían entre 80 y 2.000 dólares.

Además de contar con información detallada sobre ventas y tráfico, útil para posicionar mejor sus productos, los vendedores implicados estarían también interesados en las direcciones de correo electrónico de ciertos compradores. El problema para los consumidores ya no es por tanto arriesgarse a comprar un producto repleto de valoraciones falsas pagadas, sino el hecho de que estos vendedores se pondrían en contacto con los usuarios críticos para pedirles que cambiaran su valoración. A cambio se les podría ofrecer productos gratis o descuentos.

Más grave si cabe sería el uso de sobornos para que empleados de Amazon eliminen los análisis negativos. Aparentemente algunos vendedores han llegado a pagar a empleados de Amazon con el poder para editar o eliminar reseñas dejadas por los propios compradores. Esta labor se realiza mediante intermediarios contactados a través de la aplicación china WeChat. Según el diario estadounidense, el coste de borrar una reseña negativa es de 300 dólares y normalmente se exige un mínimo de cinco textos eliminados, puesto que los intermediarios negocian el borrado de comentarios por lotes.

Dichos intermediarios también ofrecerían a las tiendas interesadas listas con las palabras clave de las búsquedas, datos sobre volúmenes de ventas y ciertas estadísticas relacionadas con hábitos de consumo. Armados con esta valiosa información (que Amazon atesora para sí misma), vendedores poco escrupulosos logran posicionar sus productos en lo más alto de los resultados. Según fuentes de The Wall Street Journal, por 80 dólares se puede comprar información sobre el número de veces que los usuarios buscaron cierto producto e hicieron clic en su página, saber qué vendedores compran publicidad y cuánto les cuesta.

Amazon deberá atajar esta clase de situaciones si quiere evitar problemas de credibilidad mayores. El asunto de las reseñas pagadas ya era comprometedor, pero el hecho de que algunos vendedores puedan acceder a información tan sumamente delicada tiene implicaciones extraordinariamente graves tanto para los usuarios, cuya privacidad es infringida, como de credibilidad, puesto que no pocos negocios se ven gravemente perjudicados por este tipo de prácticas.

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